Ésta es mi casa.
Ella vino una mañana, le puso nombre a las cosas;
dijo paz y cesaron los disparos,
dijo fuego y las sombras se rindieron,
dijo amor y floreció la tarde.
Acomodó las nubes y los cuadros,
instaló como traviesa niña
el canto de los pájaros en la ventana
y dijo música.
Abrió las puertas de esta casa
y la luz se hizo.
                       
      Arbey Rivera
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